Las vitaminas A, C y E son fundamentales
para nuestra salud ocular

Las vitaminas A, C y E, conjuntamente con los ácidos grasos omega 3, son fundamentales para mantener y cuidar nuestra visión.

Una alimentación adecuada y variada es fundamental para mantener sanos y activos nuestros ojos. La dieta mediterránea aporta una gran variedad de antioxidantes que ayudan a prevenir, retrasar o incluso evitar futuros problemas oftalmológicos.

Aumentar la ingesta de verduras y hortalizas crudas o levemente cocinadas (al vapor, por ejemplo) puede ser la clave para mantener los niveles nutricionales requeridos. Además, si añadimos abundante agua y fruta, completaremos el aporte diario necesario de oligoelementos como vitaminas, esenciales para mantener la visión en perfectas condiciones. Otro alimento interesante para la visión es el pescado azul, que es una fuente importante de omega 3, en todas sus versiones: salmón, bonito, emperador o trucha.

Las vitaminas A, C y E son esenciales para mantener y mejorar la salud de los ojos y prevenir la aparición de enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). La mejor recomendación es, sin duda, mantener una dieta equilibrada, especialmente a partir de los 65 años.

 

1Cereales: contienen vitamina B (vitamina B12/ácido fólico), que previene la aparición de enfermedades relacionadas con la vista como las cataratas.

 

2Cítricos: poseen una alta concentración de vitamina C, que mantiene los vasos sanguíneos sanos, al sintetizar las fibras de colágeno de los músculos de alrededor de nuestros ojos. Además, ayudan a disminuir un 19 % la pérdida de agudeza visual y un 25 % la progresión de la DMAE.

 

3Zanahorias: contienen betacarotenos. Estos son transformados por nuestro organismo en vitamina A, que participa de la visión en la oscuridad y refuerza la función del cristalino.

 

4Frutos secos: son fuente de vitamina E y ácidos grasos omega 3. Pueden prevenir la aparición de cataratas y de DMAE.

 

5Espinacas, acelgas, brócoli o repollo: tienen luteína, que es una sustancia que ayuda a formar el pigmento protector del ojo. Junto con otro compuesto llamado zeaxantina, la luteína forma una sustancia grasosa amarilla llamada pigmento macular que se cree protege la mácula. Son ricas en vitaminas A (retinol), B y C. El retinol genera pigmentos necesarios para el funcionamiento de la retina y aumenta su densidad. Por su parte, la vitamina C es un potente antioxidante que participa en la generación de inmunidad anticancerígena.

 

6Quinoa: si se sustituyen parcialmente los carbohidratos procesados y refinados (harina blanca) por quinoa en grano, se puede reducir el perfil glucémico y, por tanto, el riesgo de padecer DMAE en un 8 %.

 

7Higos: contienen zinc, un nutriente que nos ayuda a fortalecer la vista ante los cambios radicales de luz o de las condiciones climatológicas. Otros alimentos que también contienen zinc son las ostras, las patatas o la berenjena.

 

8Frutos rojos: poseen una alta concentración de antocianidinas, que son unos potentes antioxidantes que mejoran el flujo vascular ocular.

 

9Pescado azul: es el alimento por excelencia que contiene más ácidos grasos omega 3 (DHA: ácido docosahexaenoico).

 

10 Huevo: posee altas concentraciones de zinc, ácidos grasos omega 3 y luteína.