Fumar es tan malo para los ojos como para el resto de tu organismo

Fumar contribuye a desarrollar muchas enfermedades graves -infartos, parálisis, cáncer…-, pero lo que mucha gente ignora es que el mal hábito de fumar también afecta a la visión. A continuación veremos cómo afecta.

Cataratas

Las cataratas (enturbiamiento del cristalino del ojo), son una de las causas principales de ceguera en el mundo. Ser fumador aumenta significativamente en su desarrollo en comparación con los no fumadores. De hecho, las personas que fuman duplican las probabilidades de formación de cataratas, y el riesgo aumenta cuanto más se fume.

Degeneración macular

La degeneración macular asociada a la edad afecta al centro de la retina, la cual es responsable de la visión nítida que se necesita para realizar actividades cotidianas como leer y conducir. La degeneración macular causa “puntos ciegos” y con frecuencia afecta a la visión central. Esta enfermedad se hace evidente a quien la padece a partir de los 65 años.

La probabilidad de tener degeneración macular en fumadores se multiplica por tres respecto a los no fumadores. Lo que llama la atención, sabiendo además que dejar de fumar -incluso a edad avanzada- reduce de manera significativa el riesgo de desarrollar degeneración macular.

Uveítis

La uveítis es la inflamación de la capa intermedia del ojo, o úvea. Es una enfermedad grave que puede tener como consecuencia la pérdida completa de la visión ya que afecta a estructuras imprescindibles de ojo como el iris y la retina.

La evidencia demuestra que los fumadores son más propensos a tener uveítis que los no fumadores, y fumar parece estar vinculado con el desarrollo de la uveítis. Estudios relacionan que el riesgo de padecer esta enfermedad es dos veces mayor que el riesgo normal.

Retinopatía diabética

Fumar puede duplicar el riesgo de padecer diabetes. Esta enfermedad -que sufren millones de personas en el mundo- es la causa principal de la retinopatía diabética debido a sus complicaciones. La retina en las personas diabéticas se degrada con el paso del tiempo hasta poder llegar a una ceguera.

El hecho de fumar duplica estas posibilidades, no sólo de padecer diabetes, sino también de aumentar y acelerar las complicaciones de la misma.

Sequedad de ojos

Fumar es un irritante ocular de sobra conocido. El humo del tabaco empeora y provoca sequedad del ojo (también en fumadores pasivos), sobretodo en los usuarios de lentillas. Las personas fumadores tienen el doble de probabilidades de tener sequedad ocular.

Enfermedades oculares infantiles

Las mujeres que fuman durante el embarazo transmiten las toxinas del tabaco vía placenta al futuro bebé. Fumar durante el embarazo aumenta las probabilidades de muchos trastornos oculares a nivel fetal e infantil, además de otros graves problemas de salud. Entre estos problemas podemos encontrar la aparición de estrabismo y el subdesarrollo del nervio óptico.

También, las mujeres embarazadas fumadores tienen más probabilidades de parir prematuramente; todos los bebés nacidos de forma prematura se enfrentan a un riesgo mayor de tener problemas oculares que los bebés nacidos a término.