Sequedad Ocular o Síndrome del Ojo Seco

La sequedad ocular o síndrome de ojo seco se produce por un déficit de lágrima (escasa producción o excesiva evaporación) o porque esta es de mala calidad. Es una patología que afecta a un alto porcentaje de la población, aumenta con la edad y afecta de manera importante a mujeres menopáusicas.

Este déficit en la cantidad o calidad de la lágrima provoca diversas molestias:

  • Sensación de cuerpo extraño
  • Fotofobia
  • Lagrimeo
  • Escozor
  • Mala visión que mejora con el parpadeo
  • En casos más graves, lesiones en la córnea y la conjuntiva ocular

 

Las causas que pueden desencadenar un síndrome de ojo seco son muy variadas, vamos a repasar las más frecuentes:

  • Una de las causas más frecuentes de ojo seco se produce cuando disminuimos la frecuencia de parpadeo. El parpadeo es el mecanismo fisiológico que permite que la lágrima se reparta por toda la superficie ocular. Cuando este mecanismo escasea, la cantidad de lágrima que lubrica la superficie ocular disminuye. Esta es una situación muy común cuando utilizamos dispositivos electrónicos (teléfonos, tablets, ordenadores) o leemos por largo tiempo.
  • Determinados factores ambientales como son el uso de aire acondicionado, calefacción, exposición prolongada al sol, ambientes secos o muy contaminados, se caracterizan por una humedad ambiental baja. Esta falta de humedad provoca que se acelere la evaporación de la lágrima y consiguientemente se produzca sequedad ocular. Así mismo, la exposición continua a agentes irritantes como el cloro de las piscinas es también origen de sequedad ocular.
  • El consumo de determinados medicamentos como antihistamínicos, antidepresivos, colirios descongestivos o los tratamientos orales para el acné, disminuye la producción de lágrima y aumenta el riesgo de síntomas de ojo seco.
  • El síndrome de ojo seco se asocia a la edad. Con el envejecimiento, las glándulas productoras de lágrima se atrofian produciendo menor cantidad de esta y de peor calidad. Aunque el síndrome de ojo seco puede aparecer a cualquier edad, es más común a medida que pasa el tiempo, en especial después de los 50 años.
  • Los cambios hormonales, fundamentalmente aquellos asociados a la menopausia, provocan sequedad en las mucosas y los ojos se ven afectados con una disminución en la cantidad de lágrima producida.
  • La exposición al efecto irritante del humo del tabaco, bien como fumador activo o pasivo, provoca vasoconstricción titular y consecuentemente sequedad ocular, además de otros problemas oculares graves.
  • Algunas enfermedades sistémicas como la artritis reumatoide, el lupus eritematoso o el síndrome de Sjögren, contribuyen a la aparición de problemas de ojo seco
  • El lagoftalmos o cierre incompleto de los párpados al dormir o parpadear, es una anomalía que puede aparecer con la edad o después de intervenciones como la blefaroplastia plástica. Debe tratarse ya que es causa de ojo seco grave que podría derivar en una úlcera corneal.
  • Determinadas cirugías refractivas corneales (LASIK) pueden causar síndrome de ojo seco. Normalmente es una molestia temporal que se resuelve en pocas semanas.
  • Muchos usuarios de lentes de contacto manifiestan incomodidad por ojo seco. Las lentes blandas necesitan humedad y absorben líquidos para mantenerse hidratadas. Si el ojo no está convenientemente hidratado por la lágrima en cantidad y calidad, puede verse afectado por el uso de lentes de contacto.

 

Lo más indicado para el tratamiento del ojo seco son los colirios hidratantes conocidos como “lágrimas artificiales”. Este tipo de colirios hidratan y lubrican el ojo aliviando la sintomatología característica del ojo seco.